H ace quince años, los teléfonos móviles eran dispositivos cerrados, sin aplicaciones ni ecosistemas de innovación. La apertura de APIs cambió esa realidad y desencadenó una revolución que transformó nuestra forma de comunicarnos y trabajar. Hoy estamos viviendo un proceso similar en el ámbito de los drones: las redes se abren, se vuelven programables y seguras, y con ello se sientan las bases de una nueva era de operaciones aéreas conectadas.

2025: el inicio

El año 2025 ha supuesto el punto de partida para esta transformación. Tres factores lo han hecho posible:

  • Madurez tecnológica: la conectividad 5G está consolidada junto a la apertura de APIs de red estandarizadas que permiten acceder a información clave para la planificación de vuelos.
  • Normativa más flexible: la regulación de drones empieza a generar un marco que favorece la innovación. Desde la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) se está animando a los reguladores nacionales a autorizar operaciones más complejas bajo todas las medidas de seguridad necesarias, lo que permite avanzar en nuevos usos y aplicaciones. Además, proyectos impulsados por la Comisión Europea, como U-elcome, han contribuido a consolidar este progreso.
  • Nueva tecnología de drones: las estaciones Dron-in-a-Box (DiaB), que permiten programar y gestionar vuelos de manera más ágil y sencilla.

La combinación de estos tres factores abre la puerta a un nuevo modelo de operación de drones: las operaciones pilotadas de manera remota. La gran diferencia es que ya no es necesario contar con un piloto en campo en el lugar de la operación.

Este nuevo modelo de operación plantea nuevos retos que exigen garantizar seguridad, fiabilidad y coordinación en el espacio aéreo. Esto implica:

  • Asegurar conectividad continua y de baja latencia.
  • Cumplir normativas y gestionar permisos en tiempo real.
  • Optimizar rutas de vuelo para evitar zonas densamente pobladas.
  • Disponer de centros de supervisión y operación que garanticen el control y la trazabilidad de cada misión.

Superar estos retos permitirá desplegar casos de uso de alto impacto como son:

  • Emergencias: obtención inmediata de las primeras imágenes de un accidente o catástrofe, además de supervisión/vigilancia durante toda la emergencia.
  • Medioambiente: prevención de incendios mediante la detección temprana de focos de calor y monitorización de recursos naturales.
  • Industria e infraestructuras: inspección de infraestructuras grandes o de difícil acceso y refuerzo de la seguridad en entornos críticos.
  • Logística y sanidad: transporte de suministros médicos, control portuario y distribución rápida en ciudades.

2026: el verdadero despegue

Es en 2026 cuando se producirá el auténtico despegue de los drones conectados y pilotados de manera remota. Los drones pueden despegar, volar, cumplir su misión y regresar bajo la supervisión de un piloto remoto conectado a través de la red.

En este contexto, Telefónica se posiciona como un actor clave que aporta capacidades diferenciales para hacer realidad este nuevo modelo:

  • Conectividad 5G de alta fiabilidad, 5G ofrece baja latencia, alta capacidad de transmisión de datos y cobertura en zonas remotas, lo que permite controlar drones a largas distancias y transmitir video en alta resolución en tiempo real
  • APIs de red (Open Gateway), dan acceso a la información de la red de Telefónica, ayudando de este modo a la planificación de rutas de vuelo seguras, teniendo en cuenta aspectos tan relevantes como son la cobertura aérea y la densidad poblacional.
  • Infraestructura de Edge Computing, Telefónica cuenta con una red nacional de servidores Edge Computing que posibilita el procesamiento inmediato de datos junto con algoritmos de computer vision, para obtener análisis más rápidos, tomar decisiones en tiempo real y mejorar la eficiencia de las operaciones.
  • El Centro Nacional de Supervisión y Operación de Drones (CNSO), este centro que asegura el funcionamiento de todos los servicios que presta Telefónica, va a ser quien se encargue de la supervisión y operación remota de los nidos y drones.

Gracias a estas capacidades, Telefónica está trabajando en ofrecer un servicio de DiaB extremo a extremo. Para los clientes, esto supone una transformación radical: ya no tienen que preocuparse de permisos, mantenimiento o pilotaje local. Con el modelo de drones extremo a extremo de Telefónica, solo deben decidir para qué necesitan el servicio.

Mirando al futuro

2025 ha sido el año del inicio, el que ha puesto en marcha la tecnología, la regulación y el ecosistema. Pero es en 2026 cuando los drones conectados despegan de verdad, gracias a la posibilidad de vuelos pilotados en remoto y al respaldo de capacidades como el CNSO de Telefónica.

El cielo pasa a ser la base de un nuevo ecosistema tecnológico y económico, donde Telefónica lidera con un servicio integral que pone los drones al alcance de empresas, instituciones y ciudadanía.

Leticia López Domingo, experta en Movilidad Conectada de Telefónica España