
Aleida Alcaide García asumió el cargo de Directora General de Inteligencia Artificial del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, lidera la representación de España ante la UE para temas de IA y la propuesta y ejecución de políticas públicas en España relacionadas con la IA y otras tecnologías digitales Su responsabilidad abarca el desarrollo y coordinación normativa, preservación de derechos en este ámbito, así como la creación de espacios de debate con la ciudadanía sobre los riesgos y beneficios de estas tecnologías. También gestiona programas de fomento de la IA en el ámbito de I+D+i, promueve su adopción en sectores productivos y en las Administraciones Públicas.
Antes de asumir su actual puesto, se desempeñó en el sector privado impulsando la digitalización de las pymes y startups; y en el sector público ocupó roles como Directora de Gabinete en la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, fue miembro de los Consejos de Administración de Red.es, INCIBE, CDTI, y AESIA, fue Subdirectora General de Coordinación de Fondos Europeos en el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, supervisando la ejecución de fondos destinados a la digitalización del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia, y profesora del INAP.
Aleida es Ingeniera de Telecomunicaciones por la Universidad de Valladolid, realizó el Programa de Liderazgo para la Gestión Pública en IESE Business School, y pertenece al Cuerpo Superior de Sistemas y Tecnologías de la Información y al Cuerpo de Gestión de Sistemas e Informática de la Administración General del Estado.
¿Cuál fue la motivación que la llevó a especializarse en el campo de la inteligencia artificial y qué desafíos enfrentó en sus primeros pasos en esta área?
Soy Ingeniera de telecomunicaciones, y eso me ha predispuesto para poder desempeñar distintos puestos de trabajo alrededor del desarrollo tecnológico. Arranqué hace ya más de 15 años en Telefónica haciendo proyectos para desarrollar el hogar inteligente, y la web semántica, con tecnologías clave para el desarrollo posterior de la Inteligencia Artificial. Posteriormente entré en la Función pública, a través del Cuerpo Superior de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, y estuve desempeñando puestos muy enfocados a definir la estrategia de despliegue de la tecnología en la Administración pública, así como la apertura de datos públicos para impulsar el desarrollo de aplicaciones por parte del sector privado. Toda esta experiencia ha sido clave para entrar en el campo de la inteligencia artificial desde el conocimiento, aunque la clave de un puesto directivo no pasa sólo por conocer el campo en el que se trabaja, sino tener habilidades de liderazgo como una alta ejecutividad y capacidad de gestión de equipos para que los proyectos salgan.
¿Cuál ha sido la evolución y estado actual de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial del Gobierno de España, lanzada en 2020, y qué avances destacados se han logrado hasta ahora?
Lo que nos marca el norte principalmente es la Agenda España Digital 2026, y la referencia de las políticas que sugiere la UE a través de la Brújula Digital para una transformación digital integral.
Nosotros lo hemos trasladado a nuestras políticas en materia de IA, con la publicación del primera Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial en 2020 cuyos principales hitos han sido las medidas para el fortalecimiento del ecosistema empresarial en sectores tractores de la economía, la sostenibilidad, el impulso del talento y la formación, y la vertebración territorial.
Con motivo del auge de la IA Generativa, para potenciar las fortalezas del primer documento, y el impulso de la penetración de la IA en el sector productivo, se publicó en 2024 una nueva Estrategia de Inteligencia Artificial. Esta estrategia se sostiene en impulsar los habilitadores clave para que nuestro ecosistema despliegue la Inteligencia Artificial, tanto en el ámbito del sector más tecnológico, el que desarrolla las soluciones, como en los distintos sectores productivos, los que utilizan las soluciones de IA. El documento es eminentemente estratégico, enfocado en la protección de la ciudadanía, el posicionamiento internacional de España y las iniciativas orientadas al fortalecimiento de la autonomía estratégica europea y la soberanía nacional.
Esta estrategia se sostiene en impulsar los habilitadores clave para que nuestro ecosistema despliegue la Inteligencia Artificial, tanto en el ámbito del sector más tecnológico, el que desarrolla las soluciones, como en los distintos sectores productivos, los que utilizan las soluciones de IA
En un año hemos desplegado una gran parte de esta Estrategia, consiguiendo unas de las 14 Fábricas de IA en España, en torno al Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona, lo que implica que en breve ampliaremos las capacidades de cómputo en IA (GPUs) para ofrecer de forma gratuita a pymes, AAPPs e investigadores. Además, arrancaremos este semestre varios programas orientados a acelerar empresas que desarrollen IA.
En un año hemos desplegado una gran parte de esta Estrategia, consiguiendo unas de las 14 Fábricas de IA en España, en torno al Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona
Por otro lado, en Enero publicamos el modelo de IA público ALIA. Un modelo con un entrenamiento en castellano y lenguas cooficiales mayor que los modelos comerciales, y sobre el que hemos empezado a construir los primeros casos de uso para la Administración, en los ámbitos de salud y tributario.
También hemos arrancado una incubadora de casos de uso para la Administración General del Estado que harán uso de ALIA.
Y muchas otras iniciativas contempladas en la Estrategia de 2024 que ya están empezando a dar sus frutos.
¿Cuáles son las principales iniciativas de su Dirección General para fomentar la adopción responsable y ética de la inteligencia artificial en las empresas y en la administración pública?
Actualmente estamos trabajando en el “Anteproyecto de Ley para el Buen uso y la Gobernanza de la IA”, que constituye un marco de referencia para adaptar aquellas cuestiones que el Reglamento de Inteligencia Artificial deja para desarrollo normativo a nivel nacional.
En este texto normativo hemos introducido lo que será la gobernanza de supervisión del Reglamento de IA, pero hemos aprovechado para introducir algunas medidas que nos permitan que en la Administración Pública se disponga de las garantías necesarias para que el despliegue de la IA sea responsable. Hemos introducido la figura del Delegado de IA similar al Delegado de Protección de datos, para cada ministerio o entidad pública, así como la creación de un inventario de sistemas de IA para la Administración General del Estado.
Hemos introducido la figura del Delegado de IA similar al Delegado de Protección de datos, para cada ministerio o entidad pública, así como la creación de un inventario de sistemas de IA para la Administración General del Estado.
A esto se suma el “Sandbox Regulatorio” que lanzamos en Enero de este año para ayudar a las empresas a identificar si solución es conforme al Reglamento de IA, y fruto de esta experiencia publicaremos unas guías técnicas que facilitarán a las empresas el cumplimiento y la implementación del Reglamento.
¿Cómo contribuye su dirección general a la implementación del Reglamento Europeo de IA, y qué medidas se están tomando para promover la innovación sin comprometer la seguridad y los derechos fundamentales?
La Dirección General tendrá un papel importante en la gobernanza del Reglamento, pues será la Autoridad Notificante, es decir, la Autoridad que evalúe y supervise a las entidades que evalúan la conformidad de los sistemas de IA antes de entrar en mercado. En todo caso, esta regulación no requiere siempre que haya una evaluación ex ante, pero en determinados casos críticos si es necesaria, como cuando se usan sistemas biométricos apoyados por IA.
Está previsto que, en breve, además de las guías técnicas, el “Plan de Concienciación y Formación en IA”, que promueve la comprensión y confianza en la IA.
Este programa se ha elaborado junto a la AESIA y está dirigido principalmente a la sociedad civil, las empresas, la administración pública y al sistema educativo.
En su opinión, ¿Qué papel jugará la inteligencia artificial en la transformación digital de sectores clave en España, y qué desafíos deben superarse para aprovechar su máximo potencial?
Creo verdaderamente que la Inteligencia Artificial es una tecnología que va a jugar un rol histórico en el proceso de transformación de la economía y la sociedad que venimos viendo desde que apareció Internet. Tras éste, el móvil, que trajo la posibilidad de estar siempre conectados, teletrabajar, acceder a servicios públicos y privados desde cualquier lugar; las redes sociales, que están afectando mucho a la forma de relacionarnos, y ahora un nuevo hito que marcará una nueva transformación en el contexto de una continua evolución marcada por la tecnología, que estamos teniendo la oportunidad de vivir.
Es clave que Gobiernos y empresas trabajemos en definir globalmente qué queremos que haga la inteligencia artificial en un futuro. Las noticias que recibimos de las grandes tecnológicas es que la inteligencia artificial va a ser capaz de responder como un ser humano más, pero sin la parte emocional de éste. Sin embargo, lo difícil será determinar hasta dónde queremos que esta inteligencia artificial “nos controle”, o mejor dicho, cómo establecer las bases para que nosotros la controlemos a ella.
Es clave que Gobiernos y empresas trabajemos en definir globalmente qué queremos que haga la inteligencia artificial en un futuro.
No hay duda de que la Inteligencia artificial va a aportar enormes beneficios, en materia de productividad, pues todas las tareas más repetitivas y que aportan poco valor añadido pueden ser asumidas por ella. Estos cambios se han ido dando a medida que la tecnología va evolucionando. Pensemos en la época en la que había centralitas telefónicas para enrutar las llamadas, antes de la automatización de este servicio.
Por supuesto, también trae grandes avances en el campo de la investigación: la posibilidad de analizar enormes volúmenes de datos y ofrecer conclusiones haciendo uso de la “inteligencia” adquirida en su entrenamiento. Por ejemplo, para descomponer moléculas, diagnosticar enfermedades, predecir desastres naturales, etc.
Pero no podemos dejar que nos controle completamente. En tareas de poco valor puede actuar sola, con salvaguardas técnicas, pero en determinados ámbitos estratégicos, debe jugar un rol de acompañante o apoyo. Ante una serie de síntomas, de quién nos vamos a fiar en el futuro: de un médico o de un algoritmo? Los algoritmos se entrenan con datos históricos, pero hay determinadas variables que se ven en una consulta médica que le dan una idea al médico para hacer un diagnóstico, y que el algoritmo no llega a comprender.
Sin embargo, en el sector salud la IA va a jugar un papel esencial: desde una ayuda en temas más administrativos, como la transcripción en una consulta, o la mejor gestión hospitalaria, a un apoyo en el diagnóstico. Lo mismo veo en otros sectores como el bancario, donde hay muchos datos de los clientes que son una gran base para la IA, y así poder automatizar decisiones u ofrecer nuevos productos.
En general en toda la industria, desde la agroalimentaria, hasta la manufacturera, etc, la IA va a permitir optimizar y transformar procesos y servir de base para la toma decisiones. En este sentido, creo que el futuro pasará por tener equipos mixtos, humanos y agentes artificiales.
¿Cuál es la situación del ecosistema de talento en inteligencia artificial en España, y qué estrategias están en marcha para potenciar la formación y captación de profesionales especializados?
Este es el gran reto que tenemos que afrontar como país: la formación de nuestra plantilla para saber trabajar con la Inteligencia artificial así como la generación de talento especializado para desarrollar soluciones haciendo uso de esta tecnología.
Este elemento es que nos va a permitir transformarnos verdaderamente, pues sin las personas, la tecnología sola no puede transformar nada.
Este elemento es que nos va a permitir transformarnos verdaderamente, pues sin las personas, la tecnología sola no puede transformar nada.
Se trata de un tema que ha sido inicialmente abordado en la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial cuando decidimos lanzar el programa de “Cátedras universidad-empresa”, ayudas destinadas a financiar la investigación, formación y difusión de inteligencia artificial en universidades españolas en las áreas Salud, Desarrollo sostenible, Ética e IA responsable, Economía del Dato, Agricultura, Tecnologías del Lenguaje, Música y artes y Reto demográfico.
A la vez que contamos con otros dos programas para atender esta brecha, “Spain Talent Hub” que busca favorecer la presencia de investigadores en IA en España, atrayendo talento internacional y reteniendo el nacional, en colaboración con la AEI, y otros programas lanzados por Red.es para formar a profesionales en Inteligencia Artificial.
Son algunos ejemplos de nuestros programas en esta área, y otros que seguramente vengan próximamente.
España ha sido seleccionada para construir una de las primeras fábricas de inteligencia artificial en la Unión Europea en el Barcelona Supercomputing Center. ¿Cuál es el estado actual de este proyecto y qué impacto se espera?
Con el objetivo de avanzar en conseguir una mayor autonomía estratégica, esta es una de las iniciativas estrella que cuenta con una inversión de 200M€. El objetivo es ampliar la capacidad de computación en IA en el marenostrum 5 que se abrirá a todo el ecosistema empresarial, además de a la comunidad investigadora y habilitar una serie de programas de aceleración de empresas y de incentivo del desarrollo de la IA en distintos sectores mediante el programas de nodos sectoriales, en concreto en salud, farma, sector público.
Esta medida se une al anuncio de la Comisión de crear varias gigafactorías, dotadas entre 3.000 y 5.000M€ en Europa donde las empresas que han arrancado en la IA Factory puede escalar sus tecnologías, y consagrar así la soberanía tecnológica europea.
¿Qué papel jugará la colaboración internacional en el desarrollo de la inteligencia artificial en España, y cómo se posiciona el país en este ámbito en comparación con otros países europeos?
España es un país que no sólo participa, sino que lidera los debates de inteligencia artificial a nivel de bloque dentro de la Unión Europea. Lideramos el desarrollo del Reglamento de IA, y los debates sobre la necesidad de que las estrategias de IA mundiales sean humanistas, con un papel muy activo tanto en la ONU como en la OCDE.
Lideramos el desarrollo del Reglamento de IA, y los debates sobre la necesidad de que las estrategias de IA mundiales sean humanistas
Recientemente, durante el mes de junio de este año, se ha publicado nueva edición del Informe para la Década Digital, el cuál reporta que España se destaca entre los países de Europa por sus iniciativas en IA ética y abierta.
En este momento en el que se está cuestionando la necesidad de regulación de la IA, nosotros nos mantenemos firmes en que la regulación es necesaria, pues la IA mal utilizada puede ser una gran amenaza, pero lo que tenemos que minimizar es la burocracia que a veces se genera para poder garantizar que se cumple con una normativa.
Reducir las cargas es fundamental para el desarrollo tecnológico y de nuestra economía: no rellenar dos veces los mismos papeles, facilitar plantillas comunes para hacer los reportes, y ofrecer guías sencillas para orientar el cumplimiento.
Estamos en un momento clave para esto, pues se están definiendo los estándares que desarrollan técnicamente el Reglamento de IA.
¿Cuál es su estrategia a largo plazo para que España se convierta en un referente en el desarrollo responsable y ético de la inteligencia artificial?
Lo primero es esencial que el Reglamento se entienda, para ello, estamos trabajando junto con la AESIA en un plan de formación y sensibilización en IA que permite entender la regulación y también todos los beneficios que la IA puede aportar.
Que España adopte plena e integralmente el Reglamento de IA, y que podamos demostrar que la innovación sí es posible y compatible con tener un cierto control, y que ese control implica tener un adecuado nivel de gobernanza en IA y garantías de que el despliegue de sistemas de IA no vulnere los derechos actuales. No creo que a nadie le guste ser vigilado por cámaras en las que la IA puede hacer un rastreo de dónde nos encontramos, o ser manipulados física o emocionalmente.
Que España adopte plena e integralmente el Reglamento de IA, y que podamos demostrar que la innovación sí es posible y compatible con tener un cierto control,
Entre otra de nuestras medidas pioneras hemos puesto en marcha el sandbox de IA para ayudar a las empresas a cumplir con las obligaciones del Reglamento.
¿Qué consejos daría a las nuevas generaciones interesadas en especializarse en inteligencia artificial, considerando los avances y retos actuales?
Que se animen a elegir carreras afines al diseño y desarrollo de la inteligencia artificial ya que es parte del desafío que enfrentamos, el tener más profesionales en el sector; y que al ejercer profesionalmente lo hagan con compromiso social y ético, promoviendo un uso fiable, seguro y que en definitiva busque alcanzar objetivos nobles.
Para finalizar, este 22 de septiembre, AUTELSI celebra una jornada dedicada al papel de la tecnología frente al cambio climático. En dicho evento, se presenta el informe titulado «Impacto de la Tecnología en el Reto Climático», elaborado por el Grupo Internacional de AUTELSI, que cuenta con su valioso prólogo.
¿De qué manera considera que este seminario de AUTELSI sobre el impacto de la tecnología en el reto climático, junto con el informe presentado, puede influir en la adopción de estrategias de inteligencia artificial sostenible, en particular en relación con el Programa Nacional de Algoritmos Verdes (PNAV)?
Creo que este seminario representa una gran oportunidad para conocer en mayor profundidad el Plan Nacional de Algoritmos Verdes y brindará herramientas para una mejor utilización de la Inteligencia Artificial desde un punto de vista de sostenibilidad y de transición verde y digital, elevando los diálogos para la adopción de estándares mínimos.
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