En el duodécimo episodio del Podcast del Observatorio de Privacidad y Derechos Digitales de AUTELSI tuvimos el privilegio de conversar con Raquel Poncela González, Directora de Servicios Digitales e Innovación de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT). Una conversación especialmente relevante en un momento en el que la identidad digital se consolida como uno de los pilares estructurales de la transformación digital, tanto en el ámbito público como en el privado.

Desde el inicio de la entrevista quedó claro que la identidad, lejos de ser un concepto meramente técnico, constituye la base misma del ejercicio de los derechos de la ciudadanía. Raquel subrayó que España parte de una posición de privilegio gracias a un sistema de identificación física sólido y confiable, sustentado en el Documento Nacional de Identidad. Esta fortaleza histórica permite proyectar con garantías una identidad digital robusta, algo que no ocurre en muchos otros países donde ni siquiera existe un registro civil universal o una autoridad de confianza equiparable.

La FNMT desempeña desde hace décadas un papel esencial en este ecosistema. Desde 1996, la entidad emite certificados electrónicos que permiten a millones de ciudadanos identificarse y relacionarse digitalmente con las administraciones públicas. Las cifras dan cuenta de la magnitud del sistema: millones de certificados activos, millones de renovaciones anuales y miles de millones de verificaciones que sostienen, de forma silenciosa, buena parte de la actividad digital cotidiana en España.

La identidad digital, como se puso de relieve durante el diálogo, no es una opción futura, sino una realidad presente. La interacción electrónica con las administraciones, el acceso a servicios públicos, la solicitud de ayudas, la firma de documentos o la obtención de citas médicas dependen ya, de forma estructural, de mecanismos fiables de identificación digital. El reto no es decidir si avanzamos en esta dirección, sino cómo hacerlo garantizando inclusión, usabilidad y confianza.

En este sentido, Raquel explicó algunos de los avances más relevantes impulsados recientemente desde la FNMT. Uno de ellos es la implantación de sistemas de videoidentificación remota, que permiten acreditar la identidad a distancia mediante técnicas biométricas. Esta solución responde a una demanda clara de los ciudadanos, elimina barreras físicas y facilita el acceso a servicios digitales a personas con movilidad reducida o dificultades para desplazarse. La tecnología, en este caso, se pone al servicio de la accesibilidad y la igualdad.

Junto a ello, se han desarrollado aplicaciones móviles que simplifican la obtención y el uso de certificados electrónicos, así como proyectos destinados a extender estos servicios a colectivos tradicionalmente excluidos, como los ciudadanos españoles residentes en el extranjero sin DNI en vigor. Estas iniciativas reflejan una visión clara: la identidad digital debe ser un habilitador de derechos, no una fuente de exclusión.

Otro de los ejes clave abordados fue la seguridad a largo plazo de los sistemas de identificación. La FNMT trabaja ya en la transición hacia algoritmos criptográficos más robustos, incluyendo soluciones post-cuánticas, anticipándose a escenarios tecnológicos futuros que podrían comprometer los modelos actuales. Esta anticipación refuerza la confianza en la identidad digital como infraestructura crítica del Estado.

La conversación giró de forma natural hacia uno de los proyectos más ambiciosos impulsados desde Europa: la Cartera Europea de Identidad Digital. Raquel explicó que no se trata únicamente de una aplicación móvil, sino de un ecosistema completo basado en el Reglamento eIDAS 2.0, en el que ciudadanos, administraciones y empresas interactúan bajo estándares comunes de interoperabilidad y confianza.

A través de esta cartera, los ciudadanos podrán gestionar no solo su identidad, sino también credenciales de atributos, como la mayoría de edad, la condición de familia numerosa, el carné de conducir o la tarjeta sanitaria. El valor diferencial de este modelo reside en el control: será el propio ciudadano quien decida qué datos comparte, con quién y para qué finalidad, aplicando de forma práctica el principio de minimización del dato.

Este enfoque supone un cambio profundo respecto a los modelos tradicionales de identificación, en los que se compartían más datos de los estrictamente necesarios. La cartera digital permite acreditar hechos o atributos sin revelar información adicional, reforzando la privacidad y reduciendo riesgos innecesarios.

El episodio abordó también el concepto de soberanía digital europea, vinculado tanto a la identidad digital como a iniciativas complementarias como el euro digital. Raquel explicó que estos proyectos no buscan sustituir los sistemas existentes, sino reforzar la autonomía estratégica de Europa, ofreciendo alternativas propias, interoperables y alineadas con los valores europeos de protección de derechos, seguridad y transparencia.

Como conclusión, este duodécimo episodio pone de manifiesto la relevancia central que está adquiriendo la identidad digital en la sociedad digital que estamos construyendo. Su desarrollo exige tecnología avanzada, pero también rigor jurídico, ética y una clara orientación al ciudadano. La confianza no se proclama, se construye día a día mediante sistemas robustos, procesos garantistas y un compromiso firme con los derechos fundamentales.

Gracias a Raquel Poncela por compartir su visión y su experiencia, y por ayudarnos a comprender que la identidad digital, bien diseñada, no limita libertades, sino que las hace posibles en el mundo digital.

Oscar López, Presidente del Observatorio AUTELSI de Privacidad y Derechos Digitales  y presidente del Grupo de Regulación de AUTELSI y CEO UBT Legal & Compliance