Manuel Gómez Zotano Director de Sistemas e Innovación- RTVE

Manuel Gómez Zotano

Director de Sistemas e Innovación- RTVE

La irrupción de la inteligencia artificial está redefiniendo de forma profunda el ecosistema audiovisual y, en general, el conjunto de la industria de los medios. No se trata únicamente de la incorporación de nuevas herramientas, sino de un cambio estructural que afecta a toda la cadena de valor: desde la generación de contenidos hasta su distribución, archivo y consumo.

En este contexto, la adopción de inteligencia artificial en un medio público como RTVE no puede abordarse únicamente desde una perspectiva tecnológica. Supone, ante todo, un ejercicio de responsabilidad: cómo incorporar capacidades avanzadas de automatización y análisis sin comprometer principios esenciales como la veracidad, el pluralismo, la independencia editorial o la cohesión territorial.

La cuestión, por tanto, no es si un medio público debe utilizar inteligencia artificial —eso es ya inevitable—, sino cómo hacerlo de forma coherente con su misión de servicio a la ciudadanía.

La cuestión, por tanto, no es si un medio público debe utilizar inteligencia artificial —eso es ya inevitable—, sino cómo hacerlo de forma coherente con su misión de servicio a la ciudadanía.

De la experimentación a la transformación estructural

Uno de los principales aprendizajes en este proceso es que la inteligencia artificial no puede limitarse a iniciativas aisladas o pilotos tecnológicos. Su impacto es transversal y exige una aproximación estructural.

En RTVE estamos evolucionando desde un modelo basado en pruebas de concepto más o menos complejas hacia un enfoque integrado, en el que la inteligencia artificial forma parte de la infraestructura tecnológica y de los procesos productivos. Esto implica repensar no solo las herramientas, sino también la arquitectura, los flujos de trabajo y los modelos de gobernanza.

En RTVE estamos evolucionando desde un modelo basado en pruebas de concepto más o menos complejas hacia un enfoque integrado, en el que la inteligencia artificial forma parte de la infraestructura tecnológica y de los procesos productivos.

Este cambio de escala es relevante porque permite pasar de la eficiencia puntual a la transformación real. La inteligencia artificial deja de ser un complemento para convertirse en un elemento vertebrador de la actividad.

Una arquitectura híbrida: equilibrio entre soberanía y escalabilidad

Uno de los retos más relevantes es la definición de una arquitectura tecnológica adecuada. La inteligencia artificial, especialmente en su vertiente generativa, requiere capacidades de computación intensiva y acceso a modelos avanzados que evolucionan a gran velocidad.

Ante este escenario, RTVE está adoptando un enfoque híbrido que combina capacidades propias —infraestructuras de computación de alto rendimiento y sistemas de procesamiento en tiempo real— con servicios en la nube proporcionados por distintos actores tecnológicos.

Este equilibrio responde a una doble necesidad. Por un lado, garantizar la escalabilidad y el acceso a modelos de última generación. Por otro, preservar la soberanía sobre los datos, asegurar el cumplimiento normativo y mantener el control sobre los procesos críticos. No se trata de elegir entre nube o infraestructura propia, sino de diseñar un modelo que permita aprovechar lo mejor de ambos mundos, minimizando riesgos y evitando dependencias excesivas.

Impacto en la producción y en el acceso a los contenidos

La incorporación de inteligencia artificial ya está teniendo un impacto tangible en múltiples ámbitos de la actividad de RTVE.

En el terreno de la producción, permite automatizar tareas intensivas como la transcripción, el subtitulado o la indexación de contenidos, reduciendo tiempos y mejorando la eficiencia operativa. Esto tiene un efecto directo en la accesibilidad, facilitando que los contenidos lleguen a más ciudadanos, incluidos aquellos con necesidades específicas.

Asimismo, la inteligencia artificial está abriendo nuevas posibilidades para dar presencia efectiva a las lenguas cooficiales y minoritarias en los contenidos de RTVE, mediante subtitulado, transcripción y otras soluciones lingüísticas aplicadas tanto al vídeo como al audio, reforzando así la diversidad lingüística como uno de los pilares del servicio público.

En el ámbito informativo, abre nuevas posibilidades para el análisis del pluralismo, la detección de sesgos y el apoyo a procesos de verificación, aspectos especialmente relevantes en un contexto marcado por la proliferación de la desinformación.

Por otro lado, la transformación del archivo audiovisual hacia modelos basados en grafos de conocimiento permite convertir décadas de contenido en una base estructurada y accesible, facilitando su reutilización y multiplicando su valor para periodistas, creadores y ciudadanos.

Esta aproximación ya se está materializando en proyectos concretos que ilustran el potencial de esta infraestructura. Iniciativas orientadas a la verificación de contenidos y al análisis automatizado del pluralismo informativo permiten reforzar la calidad democrática del servicio público. Del mismo modo, desarrollos como el buscador del 23-F o sistemas como IVERES evidencian cómo la inteligencia artificial puede facilitar nuevas formas de acceso, contextualización y explotación del patrimonio audiovisual, acercándolo a la ciudadanía de manera más intuitiva y enriquecida.

Ética, calidad y responsabilidad editorial

La incorporación de inteligencia artificial en el ámbito periodístico exige una reflexión profunda sobre sus implicaciones éticas. En un medio público, esta dimensión no es accesoria, sino central.

La incorporación de inteligencia artificial en el ámbito periodístico exige una reflexión profunda sobre sus implicaciones éticas

El uso de sistemas automatizados en la generación, análisis o recomendación de contenidos debe garantizar en todo momento el respeto a principios como la veracidad, la imparcialidad y la transparencia. Esto implica no solo evaluar el rendimiento técnico de los modelos, sino también su impacto en la calidad informativa y en la percepción de la ciudadanía.

En este sentido, RTVE está integrando la inteligencia artificial en sus procesos de calidad, incorporando mecanismos de evaluación continua, supervisión humana y control editorial. La tecnología debe estar al servicio de los estándares periodísticos, y no al revés.

La tecnología debe estar al servicio de los estándares periodísticos, y no al revés.

Asimismo, la trazabilidad de los contenidos, la explicabilidad de los sistemas y la identificación clara del uso de inteligencia artificial se convierten en elementos clave para mantener la confianza del público.

Gobernanza y cumplimiento normativo

El despliegue de inteligencia artificial en un medio público requiere también marcos sólidos de gobernanza.

La utilización de estos sistemas plantea cuestiones relevantes en términos de sesgos, responsabilidad y cumplimiento regulatorio. En este contexto, es imprescindible asegurar la alineación con marcos como el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, así como con la normativa en materia de protección de datos.

Es imprescindible asegurar la alineación con marcos como el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, así como con la normativa en materia de protección de datos.

Esto se traduce en la necesidad de establecer estructuras de supervisión, definir criterios de uso, evaluar riesgos y garantizar que cada caso de aplicación responde a un interés legítimo y a un propósito claro de servicio público.

Innovación abierta: el papel de la colaboración con universidades

La velocidad de evolución de la inteligencia artificial hace imprescindible reforzar la colaboración con el ecosistema académico y de investigación.

En este ámbito, RTVE está impulsando una red de cátedras y colaboraciones con universidades que permiten conectar la investigación con la aplicación práctica en el entorno audiovisual. Estas iniciativas facilitan la exploración de nuevas tecnologías, el desarrollo de soluciones adaptadas a las necesidades del servicio público y la formación de talento especializado.

RTVE está impulsando una red de cátedras y colaboraciones con universidades que permiten conectar la investigación con la aplicación práctica en el entorno audiovisual.

La colaboración con universidades no solo aporta conocimiento, sino también una visión crítica y rigurosa que resulta esencial para abordar los retos éticos, tecnológicos y sociales asociados a la inteligencia artificial.

Este modelo de innovación abierta contribuye, además, a posicionar a RTVE como un actor activo en el desarrollo del ecosistema tecnológico y en la generación de conocimiento en el ámbito de los medios.

El reto cultural: integrar la inteligencia artificial en la organización

Más allá de la tecnología y la gobernanza, existe un reto igualmente importante: el cultural.

La adopción de inteligencia artificial implica transformar la forma en que trabajan los profesionales, introducir nuevas capacidades y redefinir procesos. Esto requiere formación, acompañamiento y, sobre todo, generar confianza en el uso de estas herramientas.

Es fundamental entender que la inteligencia artificial no sustituye el criterio editorial ni el valor del trabajo periodístico, sino que lo complementa.

Es fundamental entender que la inteligencia artificial no sustituye el criterio editorial ni el valor del trabajo periodístico, sino que lo complementa. Su función es liberar tiempo, aportar nuevas capacidades de análisis y mejorar la calidad del resultado final.

Una oportunidad para reforzar el servicio público

En última instancia, la inteligencia artificial representa una oportunidad para redefinir y reforzar la misión del servicio público en el entorno digital.

Permite mejorar la accesibilidad de los contenidos, optimizar el uso de los recursos, ampliar la capacidad de producción y desarrollar nuevas formas de interacción con la ciudadanía.

Pero, sobre todo, ofrece la posibilidad de construir un modelo de innovación basado en valores: transparencia, equidad, diversidad y compromiso con la sociedad.

Ofrece la posibilidad de construir un modelo de innovación basado en valores: transparencia, equidad, diversidad y compromiso con la sociedad.

Esta visión está plenamente alineada con las obligaciones recogidas en el Mandato Marco de RTVE, que establece el compromiso de ofrecer contenidos accesibles, veraces e innovadores, así como de desarrollar servicios digitales que respondan a las nuevas formas de consumo. En este contexto, la inteligencia artificial se convierte en un habilitador clave para el desarrollo de los servicios digitales, permitiendo avanzar hacia modelos más personalizados, accesibles y orientados al usuario, sin renunciar a los principios de universalidad y cohesión.

En un momento en el que la confianza en la información y en las instituciones está sometida a presión, los medios públicos tienen la responsabilidad —y la oportunidad— de liderar un uso responsable, ético y orientado al bien común de la inteligencia artificial.

RTVE está avanzando en ese camino con una convicción clara: la inteligencia artificial no debe entenderse únicamente como una herramienta tecnológica, sino como una palanca para construir una infraestructura pública de conocimiento, información y cultura al servicio de todos.