En un mercado laboral cada vez más competitivo, la captación de talento digital se ha convertido en un desafío transversal para todas las empresas. Los sectores tecnológicos registran una alta demanda de perfiles especializados que cuesta cubrir dejando fuera a personas que podrían aportar valor si encontraran las puertas abiertas y la formación adecuada.
En este escenario, las personas con discapacidad se enfrentan a una doble barrera: por un lado, la falta de oportunidades laborales y, por otro, la ausencia de formación técnica que les permita acceder a puestos de mayor valor añadido.
Barreras existentes
Tal y como apunta AUTELSI en este artículo, las empresas encuentran dificultades a la hora de integrar talento diverso por diferentes motivos:
- Prejuicios y desconocimiento que llevan a subestimar capacidades.
- Resistencias internas a adaptar procesos o replantear roles.
- Falta de sensibilización y capacitación en equipos que nunca han trabajado en entornos inclusivos.
- Limitaciones tecnológicas o de accesibilidad que no se anticipan.
- Procesos de selección rígidos, orientados a la experiencia o formación previas en lugar del potencial.
- Ausencia de adaptaciones razonables, incluso cuando serían sencillas de implementar.
- Políticas de diversidad centradas en el cumplimiento y no en el impacto real.
Estas barreras excluyen al talento diverso e impiden a las empresas acceder a una fuente de profesionales motivados, comprometidos y capaces de aportar nuevas perspectivas.
El valor del talento oculto en el sector tecnológico
Para responder al déficit de perfiles digitales, no basta con formar a más personas: es necesario formar de manera accesible, acompañar en el proceso e integrar en entornos reales de trabajo a quienes históricamente han quedado al margen. La diversidad es una ventaja competitiva. Los equipos diversos innovan más, entienden mejor a sus usuarios y se adaptan con mayor facilidad a los cambios.
Con este enfoque la Fundación GoodJob creó en 2020 los programas #IMPACT, una iniciativa pionera diseñada para impulsar la empleabilidad de personas con discapacidad en sectores tecnológicos y de alta demanda, combinando capacitación intensiva, metodologías de empleo con apoyo e integración laboral en empresas ordinarias.
Desde su creación, la Fundación ha capacitado a cerca de 1.000 personas, de las que un 60% no tenían experiencia previa en tecnología. Aún así, el 85% logró incorporarse al mercado laboral. Empresas como el Grupo Telefónica ha integrado a más de 140 profesionales formados bajo este modelo.
Experiencias como los programas #IMPACT evidencian que la falta de talento digital puede abordarse de manera inclusiva, eficaz y sostenible. La verdadera innovación surge cuando ampliamos la mirada y permitimos que más personas participen del futuro tecnológico que estamos construyendo.
César López, director general de la Fundación GoodJobs, miembro del Grupo de Talento Tech AUTELSI.
Deja tu comentario